You turned your back on tomorrow, cause you forgot yesterday.

miércoles, 12 de octubre de 2011

El día de la hispanidad, y yo durmiendo

Domingo, día en el que mi abuela va a misa, los que salieron de fiesta vuelven en sí y mi madre moviliza a toda la casa para hacer limpieza general. Olor a suavizante, ruido de lavadoras y cajones que se abren y se cierran. De fondo, mi padre con un gorro de tirolés (algo inexplicable) prueba sus discos en el equipo de música, proporcionando a todo el vecindario canciones como “voy a Benidorm” y “no vuelvo a ir a Benidorm” de la mano de los Nikis junto con Loquillo y Alaska participando en el concierto casero mientras mi madre le grita para que baje la música por miedo a perder audición.
Todo esto ocurre mientras mi abuelo ríe fumando en el balcón a escondidas de mi abuela y mi tío lee el periódico llenándome el salón de migas del bocadillo. Sólo nos falta la cabra y la guitarra y todos a la Rambla a seguir con el espectáculo.
Lo más paradójico es, que después de todo, no es domingo, sino miércoles, día de la hispanidad, lo cual, sinceramente no ha afectado mucho a mi cotidiana vida, salvo que gracias a dios, no he tenido que madrugar para ir a clase y durante la comida mi abuelo nos tenía la tele de fondo con el desfile mientras se debatía una batalla campal por los mejillones. Aquí tonto el último. Y para no perder la tradición de las comidas familiares, nada más terminar, mi abuela ha sacado el melón, lo ha partido como buenamente ha podido y nos ha ofrecido a cada uno, todos nos hemos negado como de costumbre…bien, a los 5 minutos estábamos todos con una rebanada de melón en la mano, es decir, como otro domingo cualquiera.
¿En qué nos afecta este día a los españoles?


Porque después de todo sigo preguntándome, ¿la cabra es tan necesaria?